Esa España

El nuevo disco de C. Tangana, “El Madrileño”, me tiene a mí de diez años pegada a la pantalla de Mateyko un enero de los noventas con cuarenta y ocho mil grados y el ventilador y los mosquitos fascinada sin poder decidir cuál de las dos Azúcar Moreno está más linda en ese escenario de Mar del Plata.

Tiene el eco del eco del eco de lo que llegó a Argentina de la llamada ruta del bakalao o ruta destroy.

Tiene a tu vieja limpiando un domingo a la tarde escuchando un compilado de la Pantoja y tiene a los Gypsy Kings que son volaréi, oh oh, ídolos nacionales aunque no lo sepan.

Tiene a Ale Sanz careta y rockero en partes iguales, joven y hermoso tal como lo recordamos.

Tiene una lectura finísima y actual de lo brasileño, cosa que hasta este disco los españoles no habían podido hacer.

Tiene a Antonio Vega enfermo cantando “El Sitio De Mi Recreo” en la Tele Española con un hilo de voz a punto de morirse.

Tiene todas esas mersadas incomprensibles y hermosas tipo las galas de Nochevieja.

Tiene a todas las pibitas de Argentina desde mi abuela en adelante que al menos una vez en su vida se disfrazaron de “española” y tiene todas las fotos ya descoloridas que las madres sacaron y guardaron.

Me tiene a mí arrasada por un golpe de calor que mezclado con la felicidad de estar en Madrid se parece mucho a estar borracha.

Tiene las sillitas de aluminio de los bares de allá y el primer CD de Estopa, ese que tiene unos temazos que cantás medio en joda medio en serio pero siempre a gritos. Tiene a Calamaro twittero y al otro.

Tiene a esos youtubers españoles pesadísimos que analizan música y te descomponen todos los compases para mostrarte de qué están hechos. Tiene al pibe de Jarabe de Palo que pobre se murió hace poco. Tiene a Tokio de La Casa de Papel saliendo con el Chino Darín y juntándose demasiado con argentinos (siendo tan linda, ¡querete un poco!)

Tiene adentro los escenarios de madera de los clubes de la colectividad que cuando te subís a bailar rechinan y a veces no tienen bambalinas pero vos estás dando un espectáculo entonces igual te esforzás en sonreir de oreja a oreja aunque sientas el maquillaje derritiéndose sobre el cuello de tu camisa y en apretarte contra la pared lateral mientras no te toca bailar y decís esto no puede tener nada que ver con España hasta que ves Las Cosas del Querer y decís sí al menos es esa España.

Madrid, 2018, foto personal

Leo en Moléculas Malucas una entrevista increíble a “Hugo”, uno de los fundadores del grupo “Católicos Homosexuales” del Frente de Liberación Homosexual (FLH, 1971-1976), en la que cuentan que el Teatro Avenida, el mismo que antes de la pandemia y tal vez de algún feminismo era escenario de los concursos de belleza y talento que eligen a la “Reina” de la colectividad española, (donde las chicas de todos los clubes desfilan en traje de noche primero y en traje típico después y dicen un discurso y si ganan se ganan un viaje a España auspiciado por Iberia, pienso: yo a los 20 años creo que no quería nada de eso pero qué universo hermoso de mantillas y trajes largos y planchita ensayos y nervios porque ¡mirá si ganás!) fue un espacio importante en la circulación céntrica de las maricas durante los años 60s. Un lugar donde se encontraban, donde disfrutaban de la tragedia y la belleza del flamenco y donde podían ser más o menos libres.

Programa del Teatro Avenida. 1964. Fuente: www.moleculasmalucas.com

“Íbamos seguido a la parte de arriba, que le llamaban “el paraíso” y ahí cantábamos y bailábamos con todas las maricas que estaban ahí apiñadas. Cuando entraba alguna nueva, todas empezaban a cuchichear mirándola de pies a cabeza, y enseguida se incorporaba a algún grupito. Al Avenida iban las compañías de las locas españolas. Es que todas nos identificábamos con el flamenco, con el lamento gitano, porque era parecido a nuestro lamento marica. Pero como todo en nuestra vida, era una de cal y otra de arena, a la salida generalmente nos esperaba el camión de la policía y nos llevaban a todas presas. Ya estábamos acostumbradas.”

Pienso en Lorca tal vez siendo feliz y estando vivo en Buenos Aires algunas décadas atrás. Pienso en la creación del mercado editorial argentino siempre a imagen y semejanza de Madrid y el DF.

También y nada que ver pienso en los 60s como el momento de nuestro brillo más absoluto y es difícil sostenerlo sobre todo porque tengo el diario de la década siguiente.

Pienso que este disco trae a la superficie algo de todo ese fondo del mar de la memoria familiar y colectiva sobre lo que llamamos España.

Siempre siempre siempre celebro cuando sale un disco que despierta cosas.

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