De repente el folklore argentino es aesthetic

¿Pasó algo importante a nivel tendencias estéticas durante este verano 2022?

Sin investigar mucho, solo con lo que tengo en la memoria, se me ocurre cierta molchatdomización de los outfits aún en plena ola de calor, los TikToks de las milis con pantalones calados a la altura de la cadera, alguna indignación tuitera por la vuelta del tiro bajo y no mucho más.

Sin embargo, hay algo que arrancó de a poquito, no sabíamos si en serio, pero que tiene un par de anclajes fuertes en figuras importantes: la estética del folklore argentino.

Si ya veníamos viendo desde hace un par de años algunos influencers gauchos (desde Uki Deane en pandemia con sus vacas hasta versiones más humildes), este verano dos figuras clave de la música nacional tomaron algunos elementos del folklore nacional y abrieron la puerta a que se potencie el peso estético de lo que en Buenos Aires entendemos como el campo.

El que primero se la jugó toda en una movida espectacular y que no tiene nada de parodia, meme o consumo irónico fue el trapero LIT killah que el 11 de febrero sacó «La Trampa Es Ley», un temazo que samplea al clásico «La Trampa y La Ley» del Chaqueño Palavecino. LIT explicó que de alguna manera es un homenaje a la cultura argentina y a ese himno que todos conocemos y que él escuchó desde chico en las reuniones familiares.

El mismo día y desde un lado mucho más diva Lali estrenó «Como Tú», un tema poperísimo en cuyo video Lali, vestida de gaucha, baila un malambo junto a la compañía folklórica Malevo.

Si tuviéramos que pensar en algunos momentos en la historia reciente en los que el folklore fue revalorizado por fuera de sus circuitos de consumo tradicionales, se me ocurren dos: la guerra de Malvinas (cuando obviamente todo lo nacional estaba en carne viva intentando constituir de alguna manera lo que había quedado de la identidad argentina luego de una dictadura) y el surgimiento de Soledad Pastorutti a fines de los 90, cuando se nos venían encima las consecuencias económicas y sociales de años de un des-gobierno en todo sentido.

Pasan los siglos pero el gaucho, el campo y un cierto folklore vuelven cada tanto como dispositivos recargados para dotar de sentido al ser nacional justo cuando todo parece estar a punto de desmoronarse. Familias enteras que emigran, una decadencia política insoportable en prácticamente todo el arco político, la justicia más cuestionada que nunca y bueno, todo lo que ya sabemos.

A riesgo de quedar como la Rímolo de la teoría cultural, pareciera que cada vez que en medio de una crisis tocamos fondo psicológicamente, la cultura de masas, y por qué no la cultura popular (no son lo mismo), van a ver qué pueden rescatar de ese garage de sentidos llamado identidad nacional. Me pregunto si no será un síntoma de salud social o una forma de seguir vendiendo aún en las peores condiciones posibles.

Por si quedaba alguna duda, las esquinas de Palermo han hablado: «La Humildad Te Hace Grande». Nada, como para que cada uno sepa lo que le toca.

Foto: http://www.instagram.com/ministeriodelhumo

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